Pelegrín Castillo, resaltó la prioridad de comprometer a la comunidad internacional con la reconstrucción de Haití en Haití. Planteó que el riesgo mayor, es que la comunidad internacional vuelva a evadir sus responsabilidades como en ocasiones anteriores, recordó que Haití estaba desvastado por otras formas de “terremotos” y exhortó a respaldar la política exterior de República Dominicana, con cuatro corolarios:
1.- No ejercer papeles hegemónicos en Haití;
2.- Involucrarse sólo en esfuerzos multilaterales de las bases del estado nacional haitiano;
3.- Demostrar que no hay solución dominicana al problema haitiano, con un efectivo control fronterizo y migratorio;
4.- Tratar la situación de los inmigrantes ilegales en República Dominicana como una variable dependiente de la reconstrucción de Haití.
Planteó la necesidad un co-gobierno internacional para garantizar la gorbernabildiad de Haití, ya que el autogobierno pleno, es muy difícil o imposible.
José Del Castillo, recordó la existencia de relaciones complejas y conflictivas entre ambos países, avaló la política del gobierno de facilitar el territorio nacional como puente, propuso la creación de una mesa de cuatro patas para coordinar el apoyo dominicano que involucre al gobierno, sector privado, sociedad civil y las iglesias.
Ponderó la reactivación de las industrias de la construcción y alimentos, planteó la necesidad de crear una cultura antisísmica. Advirtió sobre el posible carecimiento en la industria de la construcción, inflación de bienes básicos, presión sobre sistema de salud, eventuales presiones migratorias y presupuestarias.
Arquitecto Raúl de Moya, recordó que después del estado de emergencia, donde la prioridad de salvar vidas y proveer asistencia medica y sanitaria viene una nueva etapa. La República Dominicana debe incluir Haití en su enfoque presupuestario y en la relación medioambiente y presión migratoria.
Enfatizó que la reconstrucción de Haití debe ser responsabilidad primordial de los haitianos, en especial de la diáspora y la clase política, con cooperación internacional y dominicana.
Urgió la necesidad de un plan estratégico después de hacer un esfuerzo de medición y evaluación rigurosa de los recursos disponibles en Haití. Demandó el levantamiento de un mapa de riesgos (fallas y zonas de inundación), así como una política de reasentamiento de población, creando nuevos núcleos de desarrollo.
Llamó a la reconstrucción dando no sólo mejores materiales, sino mejores técnicas y mano de obra intensiva.
Ingeniero Víctor Castillo Tió, definió científicamente el terremoto, advirtió sobre enormes presiones sobre los recursos naturales de la isla, agua, suelos, recursos forestales, así como de graves problemas sanitarios, cuantificó la basura entre 15 y 20 mil toneladas, y medio millón de toneladas de escombros, así como el peligro que representa una exposición de las excretas de millones de personas.
Alertó sobre el peligro de enfermedades o la proliferación de moscas, ratones y cucarachas. Advirtió sobre la inminente “emigración ecológica”, demandó compromiso internacional, así como reforzar la institucionalidad de la nación y la vulnerabilidad de los servicios básicos en varios ejes estratégicos, educación, evaluación de sismoresitencias de las infraestructuras nacionales, relación entre medioambiente y salud pública e institucionalidad.
Armando Armenteros, habló ampliamente de los problemas sanitarios ya existente antes del terremoto del 12 de enero (sarna, VIH, filaria, parásitos intestinales, meningococemia, lepra, tuberculosis, paludismo) recordando que República Dominicana había perdido el control sobres estas por la migración irregular transfronteriza y los débiles controles sanitarios,
Propuso que la prioridad y el esfuerzo nacional deben concentrarse en asegurarle a los haitianos acueductos y letrinas, propuso que las universidades desarrollaran modelos de letrinas portátiles de emergencia.
Doctor Willian Duque, recordó que los problemas sanitarios en la comisión binacional de salud venían tratándose con aciertos y desaciertos, disintió del uso de la expresión desastre de salud, advirtiendo que más bien es una catástrofe de salud.
Habló del triade, fase de emergencia donde es prioritario clasificar pacientes según gravedad, advirtió que el sistema público está desbordado con hospitales llenos y sin capacidad de envío, en la fase de recuperación admitió sobre problemas en el orden alimentario y señaló que en la fase de rehabilitación se precisará de una política de reemplazo de los recursos humanos que están experimentando un síndrome de agotamiento. Coincidió con la existencia de serios riesgos epidemiológico.
El Doctor Elizardo Cuello, rechaza el termino de desastre y catástrofe, prefiere hablar de hecatombe, recordó que todo lo que estaba oculto está aflorando. El pueblo dominicano de la condición de vecino distante que no conocía la realidad de Haití, ha pasado a demostrar la capacidad de solidaridad y apoyo, cuestionó las posturas paradójicas o contradictorias frente a la migración.
Asimismo, cuestionó el modelo de excesivamente legalista y formalista de control migratorio, describió los miedos tradicionales de los dominicanos frente Haití, así como los diferentes tipos de conceptualización de las relaciones laborales.
Planteó la necesidad de un enfoque centrado en los intereses nacionales y advirtió contra los peligros del protagonismo de los vecinos más poderosos, del incremento de la presencia dominicana en Haití, de la presión sobre los recursos naturales, de la imposición de un modelo de desarrollo separado de la cultura haitiana y de una crisis política en Haití que ya existía antes del terremoto.
Llamó al pesimismo de la inteligencia y al optimismo de la voluntad y exhortó a un fuerte lobby internacional, y a no imponer soluciones al margen de las poblaciones haitiana y dominicana
Finalmente, Federico Henríquez Grateraux, enfatizó el enfoque de los factores culturales que históricamente han conducido al aislamiento de Haití, la política de color, el creole y las creencias, cuestionó la pertinencia de todos los análisis preexistentes advirtiendo que estamos ante una nueva realidad.
Evocó que en lo inmediato la prioridad tiene que ser “enterrar los muertos y alimentar los vivos” y recordó que la prioridad tiene que ser conservar y potenciar los recursos humanos, propuso que la universidad invitara a León Francois Hoffman y a priorizar la educación en francés.

