Funcionarios y honestidad

Santiago.- Todo gobierno y quien lo encabece, debe saber seleccionar los funcionarios, así como saber de su honestidad, capacidad y su formación en la toma de conciencia política, afirmó el licenciado Julián Serulle en su alocución semanal por la red de 28 estaciones de radio que cubren todo el territorio nacional.

Significó  que se debe investigar los antecedentes para eliminar los deshonestos, buscando pruebas antes de nombrarlos, ya que la formula mas precisa para enfrentar la corrupción es dando lugar al respeto a la ley, para que todos nos ajustemos al principio del imperio de la ley, que todo el accionar y cuantas operaciones nos toque desarrollar se enmarquen en el dictamen de cada ley.

Opina que cada funcionario, cada cierto tiempo, debiera hablar con su pueblo e informar sobre sus gestiones, sobre su política programática, el cumplimiento al programa dado, sobre las inversiones que guarden relación con el presupuesto que se haya dado a tono con el presupuesto de la nación.

Contra la corrupción hay que implementar un discurso que provoque la toma de conciencia en el pueblo y conseguir que el publico respalde las acciones de lucha contra ese mal social que nos ataca y se fortalece cada día, por lo que con la integración del publico, es una clave, no solo porque su cooperación es importante para descubrir y enjuiciar actos ilícitos, sino porque la presión publica puede ser vital en la política de lucha contra la corrupción, sostiene el abogado laboral. 

Argumentó  que la pregunta clave es cómo hacer que el público participe, exponiendo de inmediato, que si se tiene la suerte de cabalgar junto a la indignación popular contra la corrupción, como ocurre a menudo en las campañas anticorrupción; hay que institucionalizar esa indignación y motorizar el surgimiento de una junta de vigilancia pública.

Hay que ayudar y acompañar al pueblo a institucionalizar sus propios intereses, así  como vincularse al poder legislativo solicitando audiencias ante las diferentes comisiones que existen en el Congreso de la República, agregó Julián Serulle.

Valoró  como fundamental que se haga publico, cuantas veces sea posible, que la gente sepa cuales son las intenciones, hay que dejar bien establecidas las reglamentaciones y los castigos, pregonando a toda voz los éxitos, utilizando para ello a los medios de comunicación, los centros de estudios y todo foro posible.

Hay que hacer uso de la palabra y todo cuanto sea posible para que cada ciudadano honesto emprenda el camino contra la corrupción, porque cuando una sociedad a padecido intensamente ese mal, suele llegar a un alto grado de cinismo e imprudencia, aseguró el político.

Advierte Serulle, que se ha hablado muchísimo sobre la maldad de la corrupción, sobre la necesidad de cumplir normas establecidas, y sobre las supuestas consecuencias para aquellos que la transgreden, todo se ha convertido en charlas y en bla, bla, bla, razón por la que no debemos limitarnos a simples discursos.

Se hace de imperativa necesidad que todo funcionario, sin importar su grado jerárquico, como aquellos que controlan los sistemas de investigaciones y de informaciones, de aquellos que disponen de un alto grado de discrecionalidad, sean realmente intachables, indicó el especialista en derecho laboral.

Al igual que la mujer o el hombre que esté en el lugar mas alto, no importa, todo aquel que aspire a ser funcionario publico debe saber que el funcionario publico tiene la obligación de actuar con total transparencia en todo los actos de su vida, incluso en la privada, planteó Julián Serulle.

El servidor publico no solo está obligado en la corrección en el desempeño funcional, sino que en aras de la transparencia del servicio, debe ser un ejemplo constante para sus conciudadanos en la rectitud y en la escrupulosidad, por lo que eso no se debe olvidar nunca, estableció el político y abogado.

La democracia es una manera de vivir, no solo un sistema de gobierno, su fundamento moral es el respeto mutuo, respeto entre los hombres, entre las fuerzas políticas, y entre los grupos sociales, por lo que hay que erradicar la podredumbre de nuestra sociedad, enfatizó Julián Serulle.

Hemos visto la toma del patrimonio, el clientelismo político, la mentira, el asalto, como si se tratara de un botín de guerra a tomar a sangre y fuego, como expresa Juan Bosch, citó Serulle.

La democracia dominicana no podemos establecerla sobre bases tan sucias y tan débiles como las que tenemos aquí, la presidencia es una carga muy pesada y quien reciba esa carga no puede estar manchado por la maldad, ni el odio, ni la injuria, ni la mentira, ni la calumnia, sentenció Ángel Julián Serulle Ramia.

Explica que, el sufrimiento del pueblo alcanza términos increíbles, inexpresables, por lo que estamos en la obligación de meditar, que esta tierra es de los dominicanos, no de un grupo de dominicanos, que su riqueza es para los dominicanos, no para un grupo de dominicanos, que estamos llamados a conquistar la auténtica y real democracia, la libertad publica y la justicia social. 

Razón por la que todos, pobres y ricos, empresarios y obreros, hacendados y jornaleros, profesionales, académicos y analfabetos, debemos unirnos en busca de lanzar el grito de la erradicación de la corrupción, precisó  Serulle. 

La democracia verdadera no toleraría privilegios, abusos, explotación, ni daría lugar a amamantar la corrupción de estado, pública o privada, y es que todo aquel que participa en actos de corrupción o por omisión o la haga permisible se constituye en enemigo del pueblo, y no merece respeto.

Deseamos que el pueblo dominicano, la juventud dominicana, los hombres y las mujeres de este país, los funcionarios públicos, los que llevan uniformes, y los que no lo llevan, a todos, pensemos en el pueblo dominicano, reclamó  Julián Serulle Ramia.

Pues somos un país pequeño, que solo podemos engrandecernos por el amor, por la virtud, por la cultura, por la bondad, nuestro pueblo tiene básicamente amor, bondad, virtud, y una gran capacidad para adquirir la cultura y el bienestar y el desarrollo integral.

Se constituyen en enemigos de sus hijos y de sus padres, se constituyen en traidores, en personajes sin concepto que no merecen que le saludemos, porque esos señores se constituyen en ladrones y es ladrón porque le roba los útiles escolares a nuestros hijos, sus pupitres, sus pizarrones, sus canchas deportivas, e impide que se construyan pequeñas escuelas y hospitales que necesita nuestro pueblo, concluyó Julián Serulle.

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