El hermano pueblo haitiano

en ayuda de haiti

Santiago.- Donde haya un hombre y una mujer que sufra, debe estar el corazón de cada dominicano con sentimiento y levantar los ojos ante el todopoderoso y pedir que tanto el hermano pueblo haitiano como el nuestro, podamos un día, mas temprano que tarde, dar el salto hacia el desarrollo en auténtica libertad y en paz, abogó el licenciado Ángel Julián Serulle Ramia.

En su alocución dedicada a la hermana República de Haití, por la red de 35 emisoras que cubren todo el territorio nacional, el líder político sostuvo que el pueblo dominicano está en deuda con la hermana nación caribeña, atendiendo a que han sido las manos de ellos las que han hecho posible, en gran medida, el corte de la caña de azúcar, parte de la producción agropecuaria, y el levantamiento de incontables construcciones en nuestro país.

Pero no solamente la República Dominicana nada mas, también otros pueblos, como los Estados Unidos, Canadá y Francia, tienen el compromiso moral empeñado frente al terror, el llanto, el dolor y la agonía, por la tragedia que vive en estos momentos el pueblo mas pobre de nuestra América morena, agregó Julián Serulle.

Añadió que Haití ha sido un pueblo de luchas, a través de toda su historia, hoy la penumbra y el dolor agobian al pueblo que dio el primer grito de independencia de Latinoamérica por lo que  está en el corazón de cada dominicano ante la sacudida sísmica del pasado martes.

El primer grito que se siente en toda América Latina, es el grito de independencia de Haití, con Toussaint Louverture a la cabeza y éste le dio un apoyo trascendental a Simón Bolívar, aquel otro héroe extraordinario, aquel otro hombre de ensueños, de historia incalculable, que formó aquel gran ejercito libertario de los pueblos Suramericano, recordó el político y abogado.

Haití fue colonia de Francia cuando España se vio obligada a cedérsela, nosotros quedamos después franceses, primero españoles, después franceses, y después volvimos a ser españoles; pero entonces Haití se constituyó en el puerto, por excelencia, donde venían los barcos ingleses, holandeses y franceses para negociar, se llevaban maderas, se llevaban cereales, se llevaban los productos esenciales como el tabaco, fue entonces cuando esa nación recibió toda la influencia de la prosperidad francesa, comentó  Julián Serulle.

Podría decirse que por primera vez en el andar de nuestra historia llegamos a abrazarnos en forma solidaria y cuando las imágenes llegaban a través de la pantalla chica y nuestros ojos pudieron percibir las desgarradoras escenas del acontecimiento una profunda preocupación nos acompaña y nos mueve a ser solidarios con nuestros vecinos de Haití, argumentó el político y abogado laboral.

Con la caída de la sede presidencial, así como de otras edificaciones, en Puerto Príncipe, capital haitiana con más de dos millones de habitantes, también se derrumbó en la gran mayoría de los dominicanos el problema del racismo, para dar paso al esplendor humano de la ayuda al necesitado, siguió diciendo Julián Serulle.

La República de Haití que ha vivido envuelta en dictaduras, en persecuciones a través de las invasiones de las potencias, sumergida en la pobreza extrema,, donde mas del 80 por ciento de la población vive en un mundo de desempleo y de pobreza, que tienen que emigrar sin importar dónde, y sin un plan de seguridad social, sin un estado definido, ahora esa hermana nación es castigada por este movimiento telúrico, se impone mas que nunca nuestra lealtad, advirtió el especialista en litigios laborales.

Haití tiene una historia muy bella, yo diría que es la historia más bella de los pueblos de América Latina, es la historia de las luchas, de los combates, de las libertades, de las libertades del ser humano, no obstante haber sido la colonia mas próspera que tuvo Francia, y de ser una población que cerca del 95 por ciento es descendiente de esclavos africanos que llegaron a la isla luego de las matanzas de indígenas de manos de los españoles, acotó Julián Serulle en su intervención radial semanal.

Allí hay hombres y mujeres que sufren y padecen, por lo que tenemos que ser cuidadosos cuando tergiversamos los hechos de la historia, destacó el líder político, ya que la historia de Haití estará interligada a la historia de la República Dominicana, ellos como estado, y nosotros como estado, libres e independientes.

Pero tenemos que ir pensando en medidas mancomunadas, tenemos que ir pensando en el desarrollo y en la suerte positiva del pueblo haitiano, solo el color de la piel es la diferencia entre nosotros, pero la nuestra en el fondo, también es morena, pues llevamos el negro detrás de la oreja, no podemos permitir odios, ni discriminar, ni excluir, nuestro destino está hermanado ante el hecho de que ambos pueblos han de compartir una sola isla en la que han de sobrevivir las dos repúblicas, enfatizó Julián Serulle.

Estamos en la obligación de ver cómo un día damos el salto hacia el desarrollo tecnológico, científico y de la automatización y damos el salto hacia una política social a favor de las grandes mayorías del pueblo y de todos los sectores, pero a su vez tenemos que servir de ayuda, como hermanos, para que Haití busque también, mas temprano que tarde, su desarrollo y no se quede rezagado, precisó el líder político.

Porque si Haití se queda rezagado, si en su lado tumban árboles, afectan el ecosistema y nos afecta a nosotros, en consecuencia, va a llover menos en el otro lado, y habrá problemas, porque van a querer ir al lado donde hay qué buscar, para poder cocinar, para poder alimentarse y sobrevivir, afirmó Julián Serulle.

Si en Haití no hay un desarrollo industrial, entonces los haitianos van a tener que buscar como salida ir a la República Dominicana, cuando debiéramos nosotros también pensar en que ellos deben tener un desarrollo, no estamos diciendo que debemos nosotros servir de garante ni darle tampoco nuestro dinero, de lo que se trata es de que juntos tenemos que hacer la vida llevadera en este medio ambiente que nos ha tocado compartir a los dos pueblos, estableció Julián Serulle Ramia.

Hay que armarse de la paciencia necesaria para saber
escuchar, a pesar de los abusos, de las injusticias,
de las incomprensiones y de las barbaridades de
quienes atentan contra la verdad.rrd.

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