A las madres dominicanas

Santiago.- La madre dominicana es una mujer que en su gran mayoría forma parte de la población que vive en la pobreza extrema, en particular nuestras madres y abuelas, que llegaron a parir con comadronas, no conocieron el médico, mucho menos la cama en un hospital, ni la cama de una clínica privada; nuestras madres, en su gran mayoría han visto enfermarse, sufrir y morir a sus hijos sin poder disponer de los recursos que den respuestas inmediatas al problema de la salud, advierte el licenciado Julián Serulle en su charla semanal por la red de 35 emisoras a todo el país.

En nuestra América morena, en particular las madres de los pueblos pobres del mundo, sufren y lloran lágrimas de sangre, constante y permanentemente, pues resulta que ella entiende mejor que nadie al hijo e intuye siempre su sufrimiento, destaca Julián Serulle en su alocución dedicada a las madres.

Hay un porcentaje muy elevado de la madre dominicana que es madre soltera, ha tenido que hacer las veces de mujer y de hombre, de padre y de madre, un alto porcentaje de estas madres son desempleadas y no tienen dónde buscar los recursos y las migajas para alimentar o motivar la educación y la formación intelectual de quien será el hombre y la mujer en el mañana, destaca el líder político y profesional del derecho.

No hay un minuto que transcurra en el que, en su gran mayoría, la madre dominicana no sufra y padezca las vicisitudes que le impone la sociedad, y es que esta sociedad en que vivimos ha sido negadora de los derechos esenciales que merece el ser humano, en particular los derechos que se elevan a la categoría de los derechos humanos que corresponden a la mujer, precisa el especialista en litigios laborales.

Diariamente recibimos madres trabajadoras en nuestra oficina de abogado y observamos en sus ojos la tristeza, la incertidumbre que cunde en ellas porque no sabe dónde va a parir, o porque es acosada en la empresa donde labora por el único delito y pecado de haber salido o estar en estado de embarazo, señala Julián Serulle.

Muchas veces esa madre trabajadora tiene el problema que sabe que va a llegar el día de tener que entrar a la empresa después de haber dado a luz y tiene el problema de no saber dónde dejará la criatura, o con quién la dejará, y se llena de pánico ante el hecho de verse precisada a tener que renunciar al trabajo, y como es una madre soltera, no sabe cómo podrá alimentar ni provocar el soporte en el desarrollo físico, anímico, espiritual e intelectual del fruto de su vientre, destaca el político y abogado.

Pero resulta que muchas de nuestras madres han visto morir al hijo antes de nacer, o antes de cumplir los cinco años, algunas, incluso han sido víctimas de morir en el momento de parir, porque esta sociedad se ha encaprichado y se ha empecinado en provocar que ellas no tengan ni gocen de los derechos esenciales, plantea Julián Serulle.

También muchas madres se nos acercan en la oficina con lágrimas en los ojos y un corazón que sufre al plantearnos su decisión de irse del país, sin tomar en cuenta cual será la naturaleza del trabajo a desarrollar, fruto de la desesperación y la angustia ante la necesidad de buscar cómo mandar dinero para alimentar y forjar a sus hijos y a sus hijas, explica el destacado hombre público.

Tal vez muchos pensaran que en el día de las madres del pueblo dominicano, por qué no hablar de cosas bonitas y bellas para ellas, pero es que también recuerdo a mi madre ida a destiempo, porque la recuerdo cuando ella hervía el agua en el fogón de tres piedras en el patio, hirviendo y lavando la ropa, la recuerdo cocinando, la recuerdo fregando en la cocina y barriendo el piso de tierra, testimonia Julián Serulle.

La recuerdo a cada instante, y si eso fue ella, qué dejaremos entonces a millones y millones de madres que viven en el mundo de la desolación, las privaciones y limitaciones a las que han sido excluidas por la sociedad actual, añade el abogado laborista.

Tenemos que confesarnos y por esa razón los hijos estamos en el deber de enaltecer el nombre y el valor de la madre, porque es mucho lo que ellas dan por nosotros, son ellas las que lloran y sufren de manera oculta para que no podamos descubrir su dolor, expresa Julián Serulle en su alocución semanal.

La madre y compañera que sabe de las limitaciones económicas para pagar el alquiler o de que existe la posibilidad del desalojo, esa madre sacrificada que con esfuerzo junto a su compañero compró un solar y buscó dinero prestado para construir una pequeña vivienda y se encuentra que no tienen el dinero para pagar al cabo de un año, ellas que no duermen, no descansan, relata el líder político.

Aquella que sufre cuando ve el hijo cometer el error de llegar a delinquir, el que traiciona los sentimientos nobles del hogar y de la familia, aquella madre que ve a su hijo preso injustamente y no sabe cómo lograr su excarcelación; la madre merece lo mejor del hijo y de la hija, con una sonrisa, con besos tiernos, con amor y poder tomar un momento para conversar con ella, exclama Julián Serulle.

Cuántos hijos no podrán regalar porque son obreros pobres, o están desempleados, pero quien quita el poder buscar una flor silvestre, o una rosa y llevársela y entregársela y abrazarla y decirle te amo siempre madre, dijo Serulle Ramia en su alocución dedicada a las madres.

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